martes, 16 de agosto de 2016

Los globos con helio no van al cielo: "van al mar y lo contaminan"

Instituciones ambientales buscan parar esta práctica que es muy habitual en los en los pueblos y ciudades del mundo, y que provocan graves impactos en el ambiente natural:  la suelta de globos.

En vez de esta práctica proponen acciones con menor riesgo para la fauna autóctona y coherentes con el cuidado del medio ambiente.

La fundación Ambiente y Recursos Naturales, Aves Argentinas, Vida silvestre, Fundación de historia natural, Pricma, Fundación Cabure-i y Fundación Patagonia Natural, manifiestan su gran preocupación por las liberaciones de globos, e invitan a la reflexión sobre las implicaciones nocivas para el planeta, invitando al gobierno nacional a prohibir estas costumbres en Argentina.

Esta clase de actividades está asociada a causas nobles o de bien común,: conmemoraciones de personas fallecidas, festejos, celebraciones patrias, concientización de enfermedades, entre otros motivos. Sin embargo, la mayoría de personas desconocen los efectos e impacto sobre la fauna y el ambiente en general.

Un globo con helio, en determinadas condiciones meteorológicas puede llegar a ascender hasta 10 km de altura, moverse durante 24 horas, y recorrer hasta 300 km de distancia. Por lo tanto los globos cuentan con un radio de dispersión muy grande que hace impredecible su destino final. Tomando en cuenta que cerca del 70% de la superficie de la Tierra está cubierta por agua, la probabilidad de que terminen en cuerpos de agua como mares, ríos, y lagunas es muy alta, aunque se suelten en una ciudad. Por este motivo pueden cruzar sin problemas los límites de municipios, provincias e incluso pueden llegar a un país vecino.

Impacto y riesgo en la fauna autóctona

Los animales marinos, incluyendo reptiles, aves y peces, son muy sensibles a esta problemática. Un caso emblemático es el de las tortugas marinas, un grupo de animales del que todos sus representantes están bajo un riesgo de extinción, y en donde el problema de la basura producida por, entre otras cosas, los globos, ha sido debidamente investigada y documentada por diferentes centros de conservación. 

Las tortugas confunden con facilidad los globos desinflados con las medusas, algas y peces que suman parte de su dieta alimenticia. El plástico alojado en el sistema digestivo de una tortuga puede terminar generando una obstrucción intestinal, que daña la mucosa y altera su normal funcionalidad, dificultando el flote: un intestino lleno de gas, sin posibilidad de evacuar regularmente, se transforma en un "chaleco salvavidas" que imposibilita a las tortugas poder sumergirse o para desplazarse, huir de sus predadores y alimentarse normalmente. Esto debilita a las tortugas y finalmente las lleva a la muerte tras una lenta agonía.

Por otro lado, los globos sueltos en la mayoría de caso siempre vuelan acompañados de las cintas o tiras de sujeción, que una vez en agua o tierra, también se llevan la vida de numerosos animales al engancharse en alas, aletas o patas, imposibilitando la búsqueda de alimentos y la movilidad, y con esto, el escape ante predadores o disturbios. (Lee también: El cigarrillo, un cáncer para humedales y ríos)

Fuente: Noticias Ambientales

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