miércoles, 23 de abril de 2014

Eva O. Schanub. "Mi familia dejo de comer azúcar por un año y esto fue lo que pasó"

Por Eva O. Schanub

En una época en la que yo era sana- o al menos pensaba que lo era. Normalmente me faltaba la energía suficiente para terminar con el día, pero toda la publicidad en televisión promocionando bebida energéticas para las masas cansadas en los EE.UU, siempre pensé que yo no era la única que sufría. Todo el mundo en mi familia temía las temporadas de resfriados y gripe, pero también pensé que al llegar enero, todas las personas desarrollan algún grado de enfermedad.

Eso era lo que pensaba hasta que empece a escuchar nueva información inquietante, sobre los efectos d azúcar. Según expertos, el azúcar es lo que esta causando que muchos estadounidenses tengan sobrepeso y enfermedades. Cuanto más reflexionaba sobre ello, esta nueva información  empezó a tener sentIdo para mí -mucho sentido. Uno de cada siete estadounidenses es obeso. La tasa de diabetes se ha incrementado extraordinariamente y las enfermedades cardiovasculares son la casa de mortalidad numero uno en los EE.UU.

De acuerdo con esta teoría, todas estas enfermedades y muchas otras se pueden asociar con la presencia de este gran tóxico en nuestra dieta. ¡El azúcar!.

azúcar-salud

Una idea brillante

Recibí todo este conocimiento recién descubierto y formulé na idea. Quise ver que tan difícil sería para nuestra familia - mi marido, nuestras dos hijas (de 6 y 11)  y - estar todo un año sin consumir alimentos con azúcar añadido. Quitamos de nuestra dieta cualquier alimento con azúcar añadido, ya fuera azúcar de mesa, miel, jarabe de maple, miel, agave o jugo de frutas. También se excluyó cosas hechas por edulcolorantes o alcoholes de azúcar. A menos que la dulzura fuese original en el alimento (por ejemplo, una pieza de fruta).

Cuando empezamos a buscar, encontramos el azúcar en los lugares más increíbles: salchichas, caldo de pollo, ensaladas preparadas, galletas, fiambres, pan, tocino, tortillas, e incluso en fórmulas para bebés. ¿Por qué añadir toda esta azúcar? Para que estos artículos sean más agradables para el paladar, preservar más tiempo estos alimentos y que sea más barata la producción de alimentos empacados. 

Pueden llamarme loca, pero evitar azúcares añadidos durante un año me perecía una gran aventura. Tenia una gran curiosidad de lo que sucedería. Quería averiguar que tan difícil iba a ser y qué cosas extraordinarias podrían suceder. ¿Cómo iba a cambiar mi forma de cocinar y hacer compras?

Después de hacer un estudio estaba convencida que quitar el azúcar nos haría a todos más saludables. Lo que nunca espere, fue el hecho de que no comer azúcar me hizo sentir mucho mejor de una forma muy real y tangible.


Un año sin azúcar más tarde.

Era sutil, pero perceptible: Cuanto más tiempo pasaba sin comer azúcar añadido, me sentía mejor y con más energía. Y por las dudas, algo que sucedió confirmó a conexión entre dejar el azúcar añadido con sentirme mejor: el cumpleaños de mi esposo.

En todo el año del NO azúcar, una de las reglas era que como familia podríamos tener el mes, un postre que contenga azúcar y si era el cumpleaños de algún miembro de la familia, este lo podría elegir. En el mes de septiembre ya notamos que nuestros paladares estaban cambiados y poco a poco, empezamos a disfrutar menos de nuestro postre mensual.

Cuando comimos el decadente pastel de diversas capas con crema de banano que mi esposo había solicitado para la celebración de su cumpleaños, yo sabía que a lo nuevo estaba ocurriendo. No sólo no me gusto mi rebanada de pastel, no pude ni siquiera terminarla. Tenia un sabor extremadamente dulce para mi paladar ahora sensible, hizo que mis dientes me dolieran, mi cabeza comenzó a latir con fuerza y mi corazón empezó a acelerarse. Me sentí muy mal.

Estuve acostada en el sofá con mi cabeza a punto de estallar, por una hora antes de empezar a recuperarme. Pensé "El azúcar siempre me hizo sentir mal, pero debido a que estaba en todas partes, nunca lo realicé". Después que el año sin azúcar añadido terminó, conté las inasistencias de mis hijos en la escuela y las comparé con años anteriores. Hubo una diferencia dramática. Mi hija mayor, Greta, pasó de 15 ausencias en el año anterior, a sólo dos.


Actualmente, habiendo pasado el año sin azúcar, nuestra forma de comer es muy diferente. Estimamos el azúcar en cantidades drasticamente más  pequeñas, lo evitamos diariamente en los alimentos, y guardamos el postre para momentos muy particulares. Mi cuerpo parece agradecerme por ello. No me preocupo por quedarme sin energías. Cuando aparece la temporada de gripe, no siento la necesidad de esconderme debajo de la cama con mis hijas. Si nos enfrentamos sabemos que nuestros están mucho mejor equipados para luchar contra diversas enfermedades, nos enfermamos menos y nos recuperamos más rápidamente. Para sorpresa, después de nuestro año si azúcar, todos nos sentimos más saludables y fuertes. 

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